REFORMAS PARA LA VACUNACIÓN OBLIGATORIA PARA MENORES DE EDAD SIN EXCEPCIÓN

 

  • Se reforma el Artículo 88 de la Ley de Salud del Distrito Federal y 201 y 201 bis del Código Penal para el Distrito Federal para que los padres y madres tengan la obligación de vacunar a sus hijos e hijas.

 

El artículo 40 de la Ley de Salud del Distrito Federal establece que la medicina preventiva es el conjunto de actividades y programas de los sectores público, social y privado que tienen como propósito preservar, fomentar y proteger la salud individual y colectiva, así como impedir la aparición, el contagio, la propagación de enfermedades, y, en su caso, controlar su progresión.

Entre las medidas de medicina preventiva que el Gobierno, en el marco del Sistema Local de Salud, podrá realizar e impulsar, en los términos de las disposiciones aplicables, se encuentran, entre otras: campañas de vacunación, vigilancia epidemiológica, acciones informativas, brigadas de salud, programas de control, fomento y vigilancia sanitaria, promoción de la salud e investigación para la salud.

Pero es el caso que muchas familias no vacunan a sus hijos por ignorancia, creencias, religión, irresponsabilidad u olvido, lo cual ha provocado la muerte de muchos niños así como problemas físicos en menores por poliomielitis.

El interés superior del niño es utilizado universalmente como el umbral para identificar y solicitar la intervención del Estado ante situaciones en las que está en riesgo el bienestar del menor. Entre los intereses existentes siempre deberá prevalecer el de los niños. Sin embargo, en diversas ocasiones, las decisiones médicas entran en conflicto con las de los padres, y estas diferencias eventualmente serán irreconciliables.

Ello no significa que los padres estén equivocados y los médicos tengan siempre la razón. Pensar de este modo es una práctica paternalista y ello no justifica una intervención jurídica. Quizá el desacuerdo pueda resolverse en el seno del conflicto, cimentado en la buena relación médico-padres-paciente y en la tolerancia. Lo único que deberá mover al médico a buscar protección judicial para el menor deberá ser la dimensión del peligro al que las decisiones paternas lo expongan, cuando deja de haber beneficio para el menor y en su lugar exista maleficencia, lo que es igual a daño grave a la salud y vida del menor.

Por lo que Rubio Aldarán propone reformar la Ley de Salud del Distrito Federal y el Código Penal para el Distrito Federal, con el fin que se cumpla con lo establecido en la Ley General de Salud en su artículo 144, donde se estableció como obligatoria la vacunación de las enfermedades como los son la tosferina, difteria, tétanos, tuberculosis, poliomielitis y sarampión, así como otras enfermedades transmisibles que en el futuro estimare necesarias la Secretaría de Salud, lo cual en la actualidad es letra muerta ya que es decisión de los padres el vacunar o no a sus hijos, lo cual se podrá exceptuar siempre y cuando se acredite con dictamen médico que por salud no es viable ponerle la vacuna ya que se pondría en riesgo la vida del menor.

 

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