INSTITUCIONES ENCARGADAS DE IMPARTIR JUSTICIA YA NO SON HERRAMIENTAS PARA DELINCUENTES DE CUELLO BLANCO

 

  • El diputado Eleazar Rubio manifestó que lo anterior se terminó con el triunfo del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

  • El tiempo en el que vivimos está marcado por la lucha contra la corrupción y el colapso de la impunidad que este gobierno ha fijado como meta, hoy sabemos que ya no existen intocables.

 

Con la nueva era en el gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, las instituciones encargadas de investigar, administrar y procurar justicia, ya no son herramientas para los delincuentes de cuello blanco para cometer delitos en total impunidad, aseguró el diputado Eleazar Rubio Aldarán del Grupo Parlamentario de Morena.

 

“El tiempo en el que vivimos está marcado por la lucha contra la corrupción y el colapso de la impunidad que este gobierno ha fijado como meta, hoy sabemos los ciudadanos a la vez que los servidores públicos, que ya no existen intocables y poderosos inmunes al estado de derecho”, manifestó.

 

Al referirse al depósito por 102 millones de pesos en cuentas bancarias propiedad de Eduardo Medina Mora, Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), precisó que los delincuentes de cuello blanco dañaron a México de manera indolente al cobijo del poder, mismos que ya están siendo investigados de manera legal y por exigencia del pueblo que decidió retomar el rumbo el pasado 01 de julio de 2018.

 

“Sin lugar a dudadas en la oscuridad del despilfarro, el enriquecimiento ilícito, la ineptitud y la impunidad se desarrolló el poder judicial mexicano en los últimos años, convirtiendo a sus más altos representantes de éste en una especie de entidad divina que se erigieron como los señores y dadores de justicia a la vez que de impunidad, siendo el factor primordial para su operación el dinero”, puntualizó.

 

Recordó que el Presidente de México aseguró que en esta nueva etapa nadie estará por encima de la ley; por ello más que nunca se tiene que considerar la magnitud del cambio en la manera de afrontar la corrupción.

 

 

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