BUSCAN PONER FIN A LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA QUE PADECEN MUJERES INDÍGENAS

● La diputada Xóchitl Bravo Espinosa propone reformas a las leyes locales de Salud; de Derechos de los Pueblos, y de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

● “Los penosos estigmas que acarrean ser mujer y ser indígena en este país, resuenan y laceran de forma absoluta a nuestra nación”, afirma.

Para prevenir y poner fin al abuso verbal, humillaciones e incluso maltrato físico que padecen las mujeres embarazadas indígenas en hospitales y clínicas de la Ciudad de México, entre otras formas de violencia obstétrica, la diputada Xóchitl Bravo Espinosa propone modificar tres leyes capitalinas de manera paralela.

La legisladora de Tlalpan presentó ante el Congreso capitalino, el pasado 8 de septiembre, una iniciativa de reformas a diversas disposiciones de las leyes locales de Salud; de Derechos de los Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, y de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia con ese propósito.

En su iniciativa, explica que durante años se sembró la idea colectiva de supuesta inferioridad de los pueblos originarios y con ello el clasismo, la xenofobia y la discriminación, lo que impide una integración social justa para las poblaciones indígenas.

“Los penosos estigmas que acarrean ser mujer y ser indígena en este país, resuenan y laceran de forma absoluta a nuestra nación y constituyen una marca de vergüenza en nuestra historia”, subraya en su documento la Vicecoordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres Demócratas (APMD).

Señala que dentro de los derechos de las mujeres indígenas embarazadas, en labor de parto o puerperio que comúnmente son violados, en su intento por tener acceso a la salud, cobra especial relevancia que sufren de violencia obstétrica por parte del personal de ese sector, sobre todo de médicos y enfermeras.

Bravo Espinosa destaca que si bien la propia Ley de Salud capitalina define ya la violencia obstétrica en su Artículo 3, esta “gravísima conducta” permea en gran parte de los servicios de salud. Ello, agrega, porque de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), millones de mujeres en México han experimentado este tipo de violencia.

“Entre 2011 y 2016, el 33.4 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años que tuvieron un parto, sufrió algún tipo de maltrato por parte del personal que las atendió. La mayor proporción de casos reportados se encuentran en el Estado de México, Ciudad de México, Tlaxcala, Morelos y Querétaro, indica el reporte del INSP”.

Asimismo, precisa que las situaciones más comunes de violencia obstétrica incluyen: maltrato físico; humillación y abuso verbal; procedimientos autoritarios para imponer un método anticonceptivo a las mujeres o realizarles cesárea, y detención de las mujeres y los recién nacidos en las instalaciones hospitalarias ante la imposibilidad de pagar, entre otras.

La diputada Xóchitl Bravo resalta en su iniciativa que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reportó en 2014 que en México cuatro de cada cinco indígenas son víctimas de la violencia obstétrica, a través del maltrato, humillación, ridiculización y agresiones psicológicas, físicas y verbales en el control del embarazo, el parto o al solicitar atención en los servicios de salud.

“Además, se les responsabiliza de recibir un trato deficiente por no hablar español. Es así que hoy se presenta esta iniciativa con proyecto de decreto, para fortalecer y en consecuencia abatir la violencia obstétrica contra las mujeres”, afirma.

En ese contexto, considera que el Congreso de la Ciudad de México está obligado a tomar en cuenta a las mujeres indígenas y emitir lineamientos que garanticen que el personal del sector salud no sólo las atenderá con perspectiva de género, sino también con una visión intercultural.

“El esfuerzo más importante debe de provenir del personal de salud que atiende a estas mujeres. Ellos fungen con una responsabilidad de primera atención que hace medular que requiramos su apoyo e integración para comprender la interseccionalidad de las mujeres indígenas, y lo complicado que les puede resultar el acceso a la salud por barreras geográficas, económicas culturales y hasta de lenguaje para poder acceder a la plenitud de su catálogo de derechos”.

En ese sentido, Xóchitl Bravo hace un llamado a fomentar y procurar el cuidado con especial atención a las mujeres indígenas cuando estén embarazadas, en el momento del parto y después de éste, toda vez que ellas son el puente para preservar la identidad cultural de la capital del país.

Esta iniciativa fue presentada por primera vez por la legisladora tlalpense, quien ha manifestado sus raíces indígenas, el 7 de septiembre del año pasado, e incluso se adhirieron a la misma la diputada Elizabeth Mateos Hernández, Coordinadora de la APMD, y el Grupo Parlamentario de Morena. Sin embargo, no fue dictaminada por la comisión correspondiente.

En esta ocasión fue turnada por la Presidencia de la Mesa Directiva del Congreso capitalino a las Comisiones Unidas de Salud y de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, para su análisis y dictaminación.

*****